Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de agosto de 2010

El pene de Rasputin

Cuando uno viaja por el mundo suele encontrarse con un abanico de exposiciones de restos de seres humanos muertos convertidos en atracción turistica, objetos de devoción o de curiosidad morbosa. Dejando aparte las momias de la antigüedad, más o menos anónimas como la de Arequipa (Perú), la momia "Juanita" y las momias de los faraones egipcios del Museo Egipcio del Cairo y las que están repartidas, por no decir expoliadas, en otros museos del mundo como el Museo Britanico de Londres, el Louvre o el Museo del Vaticano nos encontramos en plan más privado el "brazo incorrupto" de Santa Teresa, que siempre estaba en la mesita de la habitación de Francisco Franco. Así no es extraño que alguién que duerme con el brazo de una muerta , no tuviese reparos en enviar a la gente, eso sí de cuerpo entero, al otro barrio.

La oferta mundial de restos humanos visitables o adorables no acaba aquí. Un poco más contemporaneos tenemos multiples ejemplos. Así si vas a Pekin, y tienes la paciencia de hacer cola detrás de miles de soldados chinos de esos que están haciendo la mili y que están de visita (supongo que obligatoria), puedes ver la momia de Mao Zedong. Si vas a Vietnam puedes ir a ver (si no está en Rusia restaurandose, cosa que hace cada año a partir de Septiembre... palabrita yo he sido testigo) a ver el cadaver de Ho Chi Minh. Si vas a Corea del Norte (cosa que espero hacer en breve) supongo que tocará ir a ver a la momia de Kim Il Sung como parte del programa, y por supuesto, si vas a Moscú, puedes ir a ver, la estrella de todas las momias modernas, el Mausoleo de Lenin.

Hace años tuvimos la versión "més casolana" del voyerismo mortuorio en el Museo Darder de Banyoles donde se exponia a un ser humano bosquimano, que se hizo famoso con el sobrenombre del "Negro de Banyoles". Tras una intensa campaña internacional, los restos mortales del bosquimano yacen actualmente en su Botswana natal. Como veís, nadie se salva de esta "fiebre" de expositiva de despojos humanos. En mis viajes, no obstante, quien se ha llevado la palma son los habitantes de Madagascar, los malgaches, quien desentierran a sus muertos años después de haber sido enterrados, con el fin de convivir un día con el cuerpo. Así todo el pueblo pasa a hablar con el cadaver, y contarle coómo le ha ido la vida en los años que ha estado bajo tierra ("ya soy abuela", "hemos pintado la casa", "me arruiné", "aquel sigue sin hacerme caso", "he conseguidoo 30 cabezas de ganado", "no me hablo con fulanito"...). Una vez ocurre esto, lo entierran de nuevo, aunque esta vez definitivamente y si puede ser en un lugar secreto.

Ya veís, yo que creia haberlo visto casí todo (visto es un decir, pues me escaqueo siempre que puedo de este tipo de visitas) en esto de la exposición de los restos humanos hasta que llegué a San Petersburgo (Rusia). Allí, en el Museo Erotico, se expone el "famoso" pene de Rasputin.

Quien no sepa quién es Rasputin y lo unico que le suene sea la canción de la Boney M, debe saber que este individuo siberiano , conocido como el Monje Loco, llegó a ser mano derecha del Zar Nicolas de Rusia debido a sus supuestos poderes sobrenaturales. Dado que su máxima era "Se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores". Pues se puso a pecar como un poseso... Sus grandes banquetes que siempre finalizaban en orgías, su analfabetismo y su gran influencia en el Zar (según los rumores por la gran devoción de la Zarina Alexandra) contribuyeron a que se ganara las envidias de los nobles rusos, no así de las damas rusas que por lo general le adoraban , llegando a tener una legión de admiradoras. Aunque no sólo los cortesanos varones rusos se conviertieron en enemigos de Rasputin , si no que el rumbo que tomaba la Primera Guerra Mundial, hizo que las potencias aliadas intentasen poner un poco de orden en su aliado ruso que iba de derrota tras derrota, según ellos por la influencia disparatada del Monje Loco en el Zar, que para colmo, era acusado por los aliados de espia alemán.

El 29 de Diciembre de 1916 durante una cena-trampa Rasputín fue asesinado, tras varios intentos en la misma cena. Fue envenenado con cianuro, pero no falleció. Ante este fracaso el príncipe Yusupov le disparó (según los archivos britanicos el disparo fue de un espia inglés). Viendo que aún respiraba y le golpearon salvajemente y aún así no falleció. Luego, ya creyéndolo muerto hundieron su cuerpo en el helado río Neva. Más tarde se ha comprobado que Rasputin murió ahogado.

Finalmente su cuerpo fue incinerado por un grupo de aristócratas rusos, que como trofeo le cortaron el pene y se lo guardaron. A los pocos años la hija de Rasputín escribía una biografía sobre su padre en la que aseguraba que su pene de ¡¡¡40cm!!! había sido cortado durante el asesinato de su padre. Esta afirmación causó revuelo en las altas clases rusas. Los conspiradores decidieron deshacerse del pene y se lo dieron a una antigua amante del monje.

En 1967 una anciana parisiense sacó a la luz el secreto que había guardado en una caja de madera durante años. Tras unas serie de pruebas se comprobó que efectivamente era el de Rasputín y fue comprado por 8000 dólares por el mueso erótico de San Petersburgo. Hoy en día sólo se conservan 28.5 cm del pene debido a una parte dejada en Rasputín durante la castración y a un supuesto ataque de perro.

Antes de que me lleneis el blog de comentarios sobre tamaños (y espero que alguno sobre la fascinación que hay sobre los restos humanos) porque 40 cm, son 40 cm, debo tirar de tópicos, y proclamra que el tamaño NO importa, para introducir otro caso sobre el relicario sexual que corre por el mundo.
Así, quizas debáis saber que en USA, se encuentra nada más y nada menos que el pene de Napoleon (si lo buscais en Les Invalides de Paris con el resto del cuerpo no lo encontrareis), cuyo tamaño era de 4,1 cms. y en erección alcanzaría un máximo de 6,6 cms (según estudios muy conciezudos de alguién que no tiene nada mejor que hacer). Se sabe que el emperador Napoleón padecía un desorden endocrino, el cual limitó el crecimiento normal de sus genitales. Se casó dos veces y tuvo un hijo. Se sabe que era un incansable amante y que allá donde iba conquistaba a alguna mujer, casi siempre casada o comprometida.

Tenéis los comentarios a vuestra disposición y para fantasmear (o no) cuanto queráis.